Quienes suscribimos este veredicto, en calidad de Jurados del «Premio La Linares, de novela breve», 2023, hemos podido constatar el alto nivel de gran parte de las obras presentadas y, luego de un análisis pormenorizado de las mismas, emitimos el siguiente veredicto:
Adjudicar por unanimidad el Premio La Linares de novela breve 2023 a la obra Nadie le cree, suscrita por el seudónimo Justine.
Otorgar la mención y recomendar la publicación de la novela Once contra Once, presentada por el seudónimo Evenepoel.
Resumir las principales consideraciones literarias expuestas durante las deliberaciones del Premio:
Nadie le cree, Premio La Linares de novela breve, 2023.
Es una novela breve que concentra la historia en pocos personajes y contadas “locaciones”. Está bien estructurada y mantiene el interés del lector de principio a fin. Es el transcurso duro y frenético de una muchacha suburbana que sale del lugar donde nació para huir de la exclusión y enfrentar la simulación, crueldad y violencia que vive la ciudad en sus entrañas. Un mundo que se desquicia no solo en su ámbito real, sino en la condición mental que lo genera, tan violento y humillante como el mundo del que la protagonista quiso huir. Ella sufre las degradaciones de la mujer sometida al tráfico y mercantilización del cuerpo. El peor de los extrañamientos es aquel que obliga a un cerco interior cada vez más rutinario y obsesivo que, para el caso, termina en una fobia que da nudo y desenlace a una trama bien estructurada e interesante.
En conjunto, el texto muestra unidad y un adecuado diseño de los personajes; además de dar lugar a irrupciones e interpelaciones de un narrador que se evidencia irónico, nada solemne, que siempre está poniendo en crisis la condición alucinante, vital y trágica de sus personajes.
De este modo la historia se singulariza por el lenguaje narrativo que sustenta, que va más allá de una locuela del puerto, que no se conforma con nombrar el mundo, sino que es, en sí mismo, ese mundo a través de la voz del narrador omnisciente y de los personajes protagónicos: incesante, creativo, coloquial, popular, “guayaco”; que expresa la idiosincrasia de sus hablantes y, con ella, recrea la de todos los humanos: ser lo que hablamos.
Ya se sabe que la manera de construir socialmente las frases, los dichos o los refranes devela formas de vida; las significaciones dialectales del símil o de las metáforas responden no solo a la semejanza o equivalencia en sí, sino a una dinámica relacional entre sus gentes, entre estas con la naturaleza o el trabajo; esa espontaneidad y premura de los diálogos, de estar con la respuesta siempre lista, puede denotar, por ejemplo, la necesidad defensiva de “ser sapo”.
Pero, sobre todo, esta escritura proveniente de la oralidad fija para nuestra literatura una forma de elaboración lingüística cabal, propia, a través, primordialmente, de dos recursos narrativos: el tono y el ritmo. Un tono escogido para contar (entre punzante, socarrón e intenso; vertiginoso y sostenido como la corriente de su río); y el ritmo del relato, movedizo y dinámico, que no es otro que el ritmo de la ciudad que lo encarna.
De este modo enriquece con nuevos ecos la literatura ecuatoriana y amplía la visión del Puerto de Guayaquil (que en su momento hicieron Velasco Mackenzie, Nieto Cadena y Fernando Artieda).
Once contra once, Única mención del Premio La Linares de novela breve, 2023.
Es un texto que se presenta como una antinovela, estructurada en capítulos que simulan los minutos que transcurren en un partido de fútbol y la reflexión paraliteraria sobre el género. Ambos elementos se conjugan en su ámbito y parafernalia de jugadores, escritores, entrenadores, periodistas o cronistas y en una doble vía se entrevera la pregunta sobre el éxito o el fracaso de un partido de fútbol, similar al de la escritura de una novela; los dos campos tienen transcurso, estrategia, táctica (trama) y desenlace. Incluso uno de los epígrafes se pregunta: “Si un partido de fútbol dura noventa minutos, una novela sobre este deporte, ¿cuántas páginas debería de tener?”. Es una confrontación que activa la imaginación al recurrir a la memoria de prodigiosas jugadas y citas rigurosamente seleccionadas de personajes del deporte y la literatura. mezclando, en una especie de puzzle, datos históricos en torno al fútbol y reflexiones sobre la escritura, la antinovela y lo fragmentario. Sin embargo, esto no llega a ser parte de un hilo argumental que logre articular las diversas piezas (fragmentos). Si bien lo fragmentario es uno de los temas que Ítalo Calvino aborda en sus “Propuestas para el próximo milenio”, en Once contra once quizá se deshilvana ese recurso por falta de lo que el autor llamaba el hilo (imaginario) que nos une a la luna. Pero así mismo, y al decir de Mijail Bajtin, no hay canon para la novela porque su característica es ser el género de la libertad.
Por estas razones y como estímulo a alguien que quiere de algún modo intentar variaciones, sugerimos que Once contra once sea mencionada y publicada.
Abiertos los sobres de identificación, las obras premiadas corresponden a los escritores:
Ernesto Torres Terán, autor de Nadie le cree, y Édison Gabriel Paucar, autor de Once contra once.
Los jurados felicitamos a todos los autores participantes y a los promotores del premio.
Antonio Correa Losada
Raúl Serrano Sánchez
Iván Égüez
Quito, 27 de diciembre de 2023

