ROCINANTE 151

La segunda parte se titula «Ciudades cemento» y contiene siete textos muy breves que construyen una dimensión espa- cial que la yo lírica tantea, como a ciegas, con sus palabras. La aparente redundancia del nombre de la sección convoca una sensación de eco (sonido que se repite en el vacío) y la no- ción del «cimiento» como la infra-estructura o la plataforma desde donde el poema se hace oír. Un epígrafe de Audre Lorde nos recuerda aquí que la poesía como género de escritura es el más cercano a las voces marginadas del sistema social, ya que las condiciones materiales para darse son mínimas en compara- ción con aquellas que requiere la prosa. De tal modo, la poesía sería una manera de irrumpir, de abrir hendijas o fracturar las estructuras del orden establecido. El último tercio del libro, «Retratos de mujeres rotas», deja la abstracción de imágenes anteriores para acercarnos a una sensibilidad más anecdótica y corporal, como si las diferentes hablantes de los poemas quisieran presentar su faceta más per- sonal, más humana. Pero estas personajes, cuyos rostros se nos dibujan vívidamente, son mujeres atravesadas por una variedad de violencias: el tiempo, el orden social, la precariedad, el aban- dono, la opresión en una variedad de presentaciones. «No puedo quedarme quieta / los días no ocurren como quiero / sigo persi- guiendo / hace más de un año / la sombra de una niña que pude ser yo / (…) / Ella soy yo / ella es todas / esto lo sé / y no es sufi- ciente», dice el poema «Arrebato». El «Retrato final», texto con que se cierra el libro, atena- za la idea inicial de fractura como origen de las palabras: «Me disfrazaré / seré otra / voy a ser esta comedia / esta trampa que te aniquile / una llama que lo queme todo», en donde no se debe leer una simple amenaza sino el augurio de que aquello que brota de la herida abierta es una potencia que posiblemente no tenga fin. En la contraportada, Juan Romero Vinueza sostiene que «una voz que se parte a sí misma tiene más aristas desde dónde mirarse. Los retratos incomodan porque en ellos vemos nues- tras imperfecciones. Las fracturas incomodan porque sabemos que dejarán cicatrices». 87 Rocinante

RkJQdWJsaXNoZXIy MzI4ODc=