ROCINANTE 128

Los ancianos fieles DE NIÑOS Y ABUELOS —O tra vez ha entrado el mariposón —dijo la abue- la—. Voy a espantarlo como todas las noches. El mariposón volaba alrededor de una lámpara. Los nietos salieron del cuarto. La abuela cerró la puerta con llave y bajó las celosías de las ventanas. El mayor de los nietos se escondió para ver cómo la abuela es- pantaba al mariposón. Y vio al mariposón caminando por el espejo de la có- moda, quitarse las alas y sentarse en una silla. Y vio a la abuela abrir el armario y sacar unos bigotes, un sombrero y un frac. El mariposón sentado en la silla era un hombre des- nudo y se vistió poniéndose de pie los bigotes, el frac y el sombrero. Y vio a la abuela sacar de una gaveta del armario unas trenzas y un traje de novia. La vio desnudarse y ponerse las trenzas y el traje de novia. Y vio a sus abuelos como estaban en el retrato del comedor, son- riendo en un marco dorado. Después los vio volando, tomados del brazo, besándose, dando vueltas alrede- dor de la lámpara. Dos cuentos de Javier Villafañe

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